Colombia

Ong Provalores

La Ong Provalores trabaja en Colombia desde 1999, hermoso país en el que, lamentablemente, hay muchos menores viviendo en situaciones precarias, por falta de recursos familiares, orfandad, vivir en estado de abandono, o por ser maltratados por sus propios padres, padrastros o familiares. Muchos viven en situaciones infrahumanas, y tienen pocas posibilidades reales de un cambio de vida. En el país hay pocas instituciones dedicadas a ayudarlos, y las que hay, con frecuencia están desbordadas de trabajo y solicitudes de ayuda.

Algunos de estos niños están niños están siendo ayudados por los esfuerzos de los voluntarios de la ong Provalores, y reciben todo lo necesario para tener una vida digna, comida, escolaridad, ropa y apoyo moral. Se les ayuda con amor y cariño a superar traumas y actitudes que traen de su pasado. Generalmente están mal nutridos, pues muchos no comen todos los días o lo que comen (un pan y una gaseosa cuando la consiguen) poco alimenta por lo que se les cambia gradualmente de hábitos alimenticios y crea un ambiente para un desarrollo corporal y mental sano. Todo ello gracias a la labor de personas que tienen en su corazón el deseo de ayudar a los demás.

La idea básica es que “lo que no sería suficientemente bueno para nuestros propios hijos tampoco es suficientemente bueno para ellos”. Y si tú comes todos los días, lo justo es que ellos también lo hagan. Por eso se enfatiza la buena alimentación, ejercicio, valores, educación, estudios, cultura y limpieza. Como es muy triste tener infancia y no disfrutar de ella, ser un adulto sin haber sido niño, una etapa de la vida que si se pierde nunca volvera, tenemos también muchas actividades de diversión y recreación, como ir a un restaurante, piscina, cine, montar a caballo o alguna excursión especial.

Un concepto muy generalizado, movido por la lástima sobrecogedora es ofrecerles la ayuda mínima puntual para la supervivencia inmediata: un dormitorio en algún barracón donde puedan comer, dormir y no molestar. Nuestra experiencia personal después de llevar tantos años trabajando en este campo es que hay que pensar en su futuro sin perder de vista el presente. Hay que formarlos para que tengan una vida digna, ahora y después, para ellos y para sus futuros hijos. Por eso, aparte de cuidar sus cuerpos, sanar las heridas del corazón y quitar los miedos de la mente, hay que trabajar en su preparación. Para eso ponemos el esfuerzo en su preparación académica, deben aprender a aprender, estudiar por conocer, formarse para crecer como seres humanos. Becas escolares en colegios escogidos, donde un profesor enseña a un grupo reducido de alumnos y no media centena, refuerzo escolar en nuestro centro, clases extra curriculares de inglés, matemáticas, ciencias, musica, sistemas y… (si tienes algo que enseñar contacta con nosotros y lo hablamos).

Hay que ofrecerles no sólo un refugio de paz sino un abanico de posibilidades para su futuro, un puente entre el lugar en el que no deberían haber estado y el futuro digno al que pueden acceder. No extraña que el ciclo de vida de muchos niños es: abandono, maltrato, la calle, una fría institución infantil, vuelta a la calle, centro de detención para menores, correccional juvenil, cárcel de menores, prisión. Luego el pez se muerde la cola, y empieza el mismo ciclo con sus hijos.

El interés debe enfocarse en formar a los niños, si tu tiempo es valioso, el de ellos también, deben disfrutar de la vida y formarse para seguir disfrutando de una vida digna en el futuro adulto, la infancia es corta, y para algunos acaba demasiado temprano, si la tienen. En especial para las niñas, que muchas son introducidas a actividades impropias de su edad a al fuerza. Algo que todos sabemos y nadie denuncia, ni tan siquiera ellas. Los niños no necesitan sólo un lugar donde estar, protegidos de ambientes hostiles y abusivos, no necesitan simplemente algo para comer; en la calle, a su manera, también lo obtienen. Necesitan algo más… necesitan una oportunidad para crecer.

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