Colombia: Ong Provalores

 

Lamentablemente, en Colombia hay muchos menores viviendo en situaciones precarias, por falta de recursos familiares, ser huérfanos, vivir en estado de abandono, o por ser maltratados por sus propios padres, padrastros o familiares. Muchos viven en situaciones infrahumanas, y tienen pocas posibilidades reales de un cambio de vida. Los mayores de cinco años difícilmente van en adopción al extranjero, y en el país hay pocas instituciones para acogerlos. Las que hay, con frecuencia están abarrotadas y tienen más como objetivo sacarlos de la calle que brindarles un ambiente hogareño y cálido. Por eso, muchos de los que entran a instituciones acostumbran a escaparse de ellas prefiriendo vivir en la calle o incluso en las alcantarillas.

Algunos de estos niños son ayudados por los esfuerzos de los voluntarios de la ong Provalores, y reciben todo lo necesario para tener una vida digna, asistencia médica, escolaridad y ropa. Se les ayuda con amor y cariño a superar traumas y actitudes que traen de su pasado. Generalmente están mal nutridos, por lo que se les cambia gradualmente de hábitos alimenticios y crea un ambiente para un desarrollo corporal y mental sano. Todo ello gracias a la labor de personas que tienen en su corazón el deseo de ayudar a los demás.

La regla es que “lo que no sería suficientemente bueno para nuestros propios hijos tampoco es suficientemente bueno para ellos”. Por eso se enfatiza la buena alimentación, ejercicio, valores, educación, estudios, cultura, limpieza y muchas actividades de diversión y recreación. Como ir a un restaurante, piscina, cine o a la gran ciudad. Las actividades en familia les ha ayudado mucho a cambiar.

Generalmente, al principio tienen una gran desconfianza hacia los adultos. pero instantáneamente sienten mucho afecto por los animales que tenemos. Una de las terapias que mejor nos ha funcionado es tener animales; caballos, patos, conejos, gallinas, perros, cabras, gansos, etc. Hay que proporcionarles un ambiente verdaderamente acogedor para ellos. Un concepto muy generalizado entre instituciones benéficas para niños es ofrecerles un dormitorio en algún barracón donde puedan comer, dormir y no molestar. Nuestra experiencia personal después de trabajar en estos ámbitos durante los últimos 30 años en países tan diversos como India, Nepal, Marruecos, Pakistán y Colombia es que a estos niños, o por lo menos a tantos como se pueda, hay que ofrecerles no sólo un refugio de paz sino un abanico de posibilidades para su futuro, un puente entre el lugar en el que no deberían haber estado y el futuro digno al que pueden acceder.

No extraña que el ciclo de vida de muchos niños es: abandono, maltrato, la calle, una fría institución infantil, vuelta a la calle, centro de detención para menores, correccional juvenil, cárcel de menores, prisión. En especial cuando el interés se enfoca, no en formar a los niños, sino, por cuestiones de imagen, simplemente sacarlos de las calles. Los niños no necesitan sólo un lugar donde estar y algo para comer; en la calle, a su manera, también lo obtienen. Necesitan algo más… necesitan que les ofrezcas tu corazón.

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Ong Provalores