Meditaciones

Paz interior

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– He encontrado que la vida es hermosa. Hellen Keler (ciega y sorda toda su vida)

– Al morir, dejamos atrás todo lo que tenemos y nos llevamos con nosotros todo lo que somos.

– La paz interior no es simplemente la ausencia de problemas y temores, es el descanso en medio de todo lo que nos turba. A todos nos gusta disfrutar de ese tipo de paz, y es el tipo de paz que necesitamos para conservar nuestra salud mental.
A medida que el mundo exterior rueda dominado por nuevos peligros, y tantos corazones están luchando con nuevas ansiedades y temores, ¿estamos listos para tener paz verdadera? Detrás de muchas caras felices se esconde un corazón herido. La cara feliz te ayuda a vivir en la negación temporal del dolor en el interior, y evita que otras personas conozcan lo que realmente va por dentro. Al igual que una pelota playera empujada más y más bajo el agua, cuanto más profundo la hundes, más alta va a ir cuando salga de ella. No se puede enterrar el verdadero yo por siempre. Quizás los demás te consideren una persona feliz o tal vez incluso el más alegre del grupo, pero a veces escondemos un monstruo herido dentro nuestro. Una persona herida, pero que no sangra.
¿Qué hacer? Tu exterior solo te puede ofrecer lo que perciben tus sentidos físicos, no es el momento de buscar a fuera, ni necesariamente dentro, donde está tu dolor y confusión, hay que mirar arriba, por encima de todo lo físico, y buscar la razón de tu existencia, cuando la encuentres tendrás paz, y cuando la compartas tendrás gozo verdadero. Pau Ortega

– El ser humano no puede sentirse totalmente satisfecho con nada que no sea la unión total con su creador.

– La conciencia es la presencia de Dios en el hombre.

– Los hombres grandes son sencillos, y los mediocres ampulosos; por la misma razón que los cobardes son bravucones y los valientes no. – Jaume Balmes

– No te afanes, que la vida de todos los seres humanos son subidas y bajadas, porque para eso vinimos a peregrinar por esta tierra, PARA APRENDER.

– En tu solitaria habitación se sienta uno junto a ti, a quien no has visto, pero a quien amas, y quien frecuentemente, cuando tú ni te das cuenta de ello, hace blanda tu cama y suave tu almohada. Tú te hallas en pobreza, es cierto, pero el Señor de vida y gloria es en tu desolado hogar un asiduo visitador. A Él le agrada ir a esos lugares solitarios para visitarte. Tu amigo se pone junto a ti muy estrechamente. No puedes verle, es cierto, pero puedes sentir el apretón de sus manos. ¿No oyes su voz? Aún en el valle de la sombra de la muerte, te dice: “No temas que yo soy contigo; no desmayes que yo soy tu Dios”. – Spurgeon

– Una vida puede ser bella sin necesidad  de ser grandiosa, pues puede haber tanta belleza en una flor diminuta como en un árbol majestuoso. En una pequeña piedra preciosa como en una joya de gran valor. Una vida hermosa es la que cumple su misión en este mundo, la que es lo que Dios dispuso que fuera, la que hace lo que Dios quiso que hiciera.

– La vida es fascinante, sólo hay que mirarla a través de las gafas correctas. – Alexandre Dumas

– La paz no proviene de la ausencia de problemas, sino de tu confianza en Dios.

– Si no tenemos paz en nuestras almas, el consuelo ajeno no nos hará más bien que una zapatilla de oro a un pie que sufre de gota. – John Bunyan

– Todos los hombres desean la paz, pero muy pocos desean lo que contribuye a la paz. – Thomas à Kempis

– Procura hacer esto: encuentra el lado positivo en todo aquello que parezca negativo.

– La paz a ser posible, pero la verdad a toda costa. – Martín Luther

– La verdad casi siempre lleva cicatrices en el rostro.

– La mitad de la belleza depende del paisaje y la otra mitad de quien lo mira.

– El momento de ser feliz, es ahora. El lugar para ser feliz es aquí, y la mejor forma de ser feliz es haciendo feliz a otros. – Canción infantil

– Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad.

– Ningún mar en calma hizo experto a un marinero.

– Caminar cuando los demás corren; hablar en voz baja cuando los demás gritan; sonreír cuando los demás están enojados; hacer una pausa cuando los demás aceleran; orar cuando los demás dudan; conocer una paz interior a pesar de las circunstancias. En eso consiste la serenidad.

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